lunes, 9 de febrero de 2009

Interminable

Me gustan los pijamas.
Me gusta leer libros, y llorar y soñar con ellos.
Me gusta contar cuentos e inventar historias.
Me gusta soñar.   Me gusta reír sin parar, ni parar de reír.
Me gusta ver programas en la tele que me hagan reír, series que me hagan pensar, y películas que me hagan soñar y llorar.
Me gustan las manzanas rojas y el olor a café de por la mañana.
No me gustan los macarrones con tomate, pero me encanta la ensalada de tomate.
Me gusta beber un colacao con un ibuprofeno e irme a dormir cuando ya no puedo más y el cuerpo se me revela.
Todas mis tensiones y nervios van a la espalda y tengo mil contracturas: hombros, cervicales, brazos...
Me gustaría escribir un libro, algo que no quedase en la memoria del ordenador o en un usb.
Me gusta cantar a voz en grito como María Jiménez.  Y me encanta Amaral, Alejandro Sanz o las canciones antiguas de Shakira.   Me gusta Elefantes, Fito, y compartir canciones con Manolo.
Me gusta viajar, empanarme en el Pirineo sentada en una piedra viendo como el agua surca un río.
Me gustan los zapatos.  Y los bolsos.  Y los pendientes.
Me gusta pasear, bajo la lluvia, y me gusta mucho el sol.
Me gusta hablar, aunque no crea que soy habladora.
Soy experta en dejar puertas entreabiertas que luego me impiden acabar de abrir otras.
Me gusta estar con mis amigos, y a veces, echarles alguna bronca de madre, y ponerles el hombro para llorar aunque a veces me salga hasta reuma.
No me gusta, no puedo, ir al cine sola.
Me gusta jugar al Singstar, y no me gustan los juegos de mesa, salvo el Risk, el Monopoly, el Scatergoris y la Jenga.
Me gusta mi saco de dormir de dos plazas.
Me gusta el Mercado Central, y su olor a rancio.
Me gusta la Plaza San Bruno y tomar un café en el Odeón.
Me gusta perderme en la noche, y salir, y vivir aventuras.
Me gustaba conocer gente, aunque ahora ya no me apetezca caer bien.
Me encantan las orquestas.  Los conciertos.  El teatro.
Me hubiese gustado de pequeña ser actriz o vendedora de chuches o profesora, hasta que un trabajo sobre la guerra de Bosnia en quinto hizo que decidiera ser periodista.
No me gustaban las matemáticas ni el inglés, y me encantaba historia o economía.
Me gustaba tener estuche, y muchos bolis.
Me gusta tener montañas de libros apilados esperando ser devorados.
Me gusta reírme de cosas absurdas con mis amigos, sobre todo, con aquellos que tienen una locura como la mía.
Me gusta quedarme pensando, soñando, construyendo.
Me gusta observar a la gente.  Me gusta ver como viven.  Me gusta ver como la vida transcurre.
Me gustan los puentes, de infraestructura.
No me gusta el golf ni el esquí pero me gusta la nieve y la hierba.
Me gusta ir en bici por la ribera.
Me gusta pasar las tardes de verano en la piscina, sentada en la orilla.
Me gusta ver la puesta de sol, desde Gabardito.
Me gusta ver amanecer en las fiestas de algún pueblo.
Me gusta abrazar y que me abracen y besar.
No me gusta la borraja, por muy aragonesa que sea, ni el ternasco.
Me da dentera la lima de las uñas.
No me gustan los pies.
De pequeña siempre llevaba falda, y después, odie las faldas.
No creo en muchas cosas, y creo en muchas otras, y en mucha gente.
Pienso que la vida puede ser maravillosa, y que puede cambiar, si uno se lo propone.
Pienso que tenemos un futuro prometedor, pero que a veces se nos olvida y necesitamos tener al lado alguien que nos lo recuerde.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

"Me gusta ver la puesta de sol, desde Gabardito".


No me extraña, por este valle tenemos cosas muy bonitas. Un día, te enseñaré la puesta que hay desde Bisaltico. Merece la pena.

Buenas noches, Princesa!

CHATUN dijo...

La de Bisáltico es también de mis preferidas...