sábado, 28 de febrero de 2009

La Superfiesta II

Vaya pedo más tonto... ése es el resumen de ayer, aunque hubiese premeditación y alevosía.  Entertaiment´s party, empresa organizadora de eventos, volvió a triunfar.
He aquí algunas frases de ayer; el día en que todos los hombres intentaban adivinar tu colonia...

Es que hueles igual que Lita Claver.... Romu a Bea

Debajo de la frente, tiene pelo o carne... pregunta de María de Miguel a primera hora de la noche.

A veces creo que me parezco a Willy Toledo pero sin barba... esto recuerdo que me hizo mucha gracia pero no recuerdo quién me lo dijo...mmmm pudo ser Romu?

Te la cambio

Ayyy, como la Dama y el Vagabundo...

Alguién miraba bailar a otro y decía "Si a mí se me ha salido la cadena, a éste...!


PDta.  no entiendo nada.

jueves, 26 de febrero de 2009

Perfectamente imperfecta

Me decía un amigo que hace años fue algo más, que en cuanto se enamoró de mí supo que nunca llegaríamos a nada. Dice que lo sabía. Y que también sabía que siempre seguiríamos llamándonos por teléfono aunque ya cada vez lo hagamos menos.
Dice que supo que sería así porque no conoce a nadie que tenga más miedo que yo. Necesito ser siempre perfecta, controlar las situaciones, y en cuánto no lo hago, me pierdo. Soy exigente conmigo misma al máximo, y me doy tanto a los demás que acabo exprimida.
En el Quien te tienta a las nueve treinta, del que ya me declaro absolutamente fan y el cual comento minutos después siempre en una rápida llamada por teléfono, la presentadora dijo el otro día a la chica tentada que no dijera que sí por darle una oportunidad a él, sino por dársela a ella misma, y tenía razón.
Perdonarnos a nosotros mismos. Darnos una oportunidad. Parar. Coger impulso. Avanzar. Tirar muros. Crecer...
Siempre que me enamoró acabo reduciéndome a cenizas. Siempre cometo el grave error de alzarlos a ellos y bajarme a mí misma. Pero muchas veces es verdad. Lo que sucedió con mi amigo, es que él era bueno, y yo imperfecta.
Soy imperfecta, no es que no sea perfecta, es que soy imperfecta. Siempre me saco el jersey al revés, y siempre dejo los calcetines en el suelo hasta la mañana siguiente. Siempre dejo el bote del champú cerrado y el del gel abierto. Siempre hay pintalabios en todos los bolsos y abrigos. Siempre llevó en el bolso varias pilas gastadas. No me gusta coger la bayeta. No me gusta el final del café. Siempre hago zapping, incluso en las radios musicales. Si llevo tacones, tengo que llevar unas manoletinas en el bolso. Tengo la mesa llena de papeles, y la de casa con pilas de libros amontonados pendientes de acabar de leer. No puedo entrar en una libreria sin comprar un libro, y si lo compró, siempre compro dos. Si salgo nunca salgo a tomar una, y suelo salir a menudo. Nunca consigo ir al cine, porque no puedo ir al cine sola. Escribo siempre para mí, y con miles de comas. Hablo por los codos, aunque para mí esto no sea un problema. Me encanta cantar, aunque canto como el culo. Río a carcajadas, incluso demasiado. Sonrío sin parar. Ando siempre pensando. Sé juegos y cuentos como para dedicarme a una guardería. En cuestiones sentimentales soy un auténtico caos, pero quiero como nadie a mis amigos. No me pierdo una verbena, y me vuelvo loca con una charanga. Sí, lo reconozco, incluso la tuna. Me encanta viajar, mirando por la ventanilla. Leo hasta la letra de los botes de champú. Hay días al año que las tecnologías no son lo mío y todo lo que cae en mi mano acaba estropeado. Nunca he esquiado. Tengo pendiente mi carnet de conducir. Y siempre hago planes que muchas veces se me quedan en nada... Nunca logro dejarme el pelo largo. Y sólo en la boda de Juan conseguí acabar con las medias sin una carrera. Me gusta andar bajo la lluvia e ir en bizi por la ribera aunque haga frío. No puedo vivir sin un rayito de sol, y los días de niebla me apago como un móvil sin bateria. Mis nervios se quedan en las cervicales y muchas veces me quedo sin voz porque me apagó como una vela. No podría vivir sin comprar zapatos. Me encanta la tortilla de patatas y el arroz 3 delicias. Tengo cedés de canciones frikis a mansalva, e incluso me gusta cantar por la Jurado o la Pantoja. La mayoría de las veces no me acuerdo de los chistes. En las montañas rusas como el Dragón Khan siempre me entra la risa en vez de chillar. Me encanta ver pelis de miedo aunque luego me dan cague. Me gustan los anillos grandes. Me dan ganas de vomitar todas las mañanas si es temprano al cepillarme los dientes. Las gafas de sol me suelen poner dolor de cabeza. Muchos días no me leo el periódico. Me gusta contar historias. No soporto las mentiras y menos que me llamen mentirosa. Tengo cantidad de traumas y millones de sueños. Soy arrítmica. No me gusta nada la sopa. Soy negada para los idiomas. Me encantan las casas rurales con mis amigos, la jenga y el chandal. No me gustan los juegos de mesa, salvo el risk y el monopoly. Soy de lavarme la cara como los gatos.  Odio que me toquen con los pies, lo odio.  Me dan dentera las limas.  El olor corporal es un tema muy peliagudo, que odio a quienes lo olvidan.  Creo que hay taxistas muy plastas.  Me gusta que el primer café de la mañana tenga más leche que café. Me gusta mirar a Luna y me gustará mirar a Luchas. Y me da tanto miedo perderme, que aún no me he encontrado.

Agotá


Hay veces que te sientes exprimida, al máximo, sin poder dar ni una gota más...


Así estoy yo hoy por la mañana...


No me quedan apenas neuronas...


Ni fuerza...


Dormir...


Descansar...


También hay veces que intentas dar más de sí, intentas luchar por algo, y no puedes, te exprimes, pero no puedes alcanzarlo... como ese zumo que intentas hacer con naranjas donde cae tan sólo una gota...


miércoles, 25 de febrero de 2009

Ni príncipe ni dentista

Mi amiga María P.  se ha dado cuenta ya, por fín, que no hay que buscar al príncipe azul.  La mayoría de las veces el príncipe azul puede ser rosado, negro, o gris marengo.  Se ha dado cuenta de que los dentistas no por ser dentistas, sonríen más.  Por ello, voy a hacer para ella al chico ideal.  El chico ideal a ella y al grupo... 
A María le vendría bien un arquitecto.  Que luego nos hiciera casa en Munébrega, en la playa o en Marte.
Le vendría bien un chico que por la mañana hiciera el café, y no colacao como nuestros amigos cuando vamos de excursión al Pirineo.
Le vendría bien un chico que se sentará con ella el domingo por la mañana en la cama y le pidiera que le cantará una canción con la guitarra.
Un chico al que le gustará salir, para que ella siempre estuviera de farra con el Lecha o conmigo.
Un arquitecto que contará chistes, para que las reuniones con los cuñados de su hermano, ya fueran la bomba.
Un chico que hubiera ido de joven a bailes de salón.   Que sea un manitas y pueda montar las estanterías del IKEA sin perderse o cambiar la toma de la luz sin tener que recurrir a Ramón el Electricista.
Un chico al que le guste Bisáltico, el futbolín y las jarras de cerveza con limón.  Que no se cansé de escuchar nuestras batalllitas.
Un arquitecto, guapo, alto y moreno... y que sí tiene un amigo majo, como él, pues que nos lo presté.

lunes, 23 de febrero de 2009

Atención

Se buscan unos ojos azules.
Perdidos el pasado sábado, por culpa de la noche y el alcohol.
Sé que su nombre empieza por G, que vestía de cocinero y que le gusta hacer pizzas para sus amigos.


Pdta... aunque también creo que alguien me dijo que no me fiará de los ojos azules

domingo, 22 de febrero de 2009

Dame un cubito y verás...

Por los amigos que te sacan esos días en que sino te habrías quedado en la cama, con la manta sobre la cabeza, hastiada del tiempo y de los sueños y los recuerdos.
Por las verbenas de tapas.
Por la bodeguilla, por el Papa y por no tener cobertura.
Por el Viñas del Vero que sabe a vino de garrafa.
Por los mojitos, bien hechos.
Por las anécdotas de pueblo.
Por Bea.  Por Pablito.  Por las chorros flojo.
Por el Bonanza.  Por Manolo.  Por Manuel Javier.  Por los clientes habituales.  Por sus cubatas, como dos de otro bar cualquiera y de alcohol de calidad.
Por la aparición estelar de Rafita, que nunca más vio a sus amigos.
Por la Casa Magnética y el olor en el ambiente.
Por los flecos.
Por las chonis.
Por el Corto.  Por Carnaval.
Por la Recogida.  Por las amistades que se hacen en la fila del baño.
Por la aventura para mear en el water de los chicos con tus amigos y sin puertas.
Por la Ambar.
Por el juego de los hielos.
Por el cocinero... ¿Me das tu número para cocinarte algo un día? //// ¿No te interesa cómo me llamo no?... Julais.
Por la Física y la Química.
Por el río, por el puente, y los taxistas.
Por el Zeta.  Por el portero.  Y por el hijo de Concha.  Manuel.  Antonio... o cómo quiera que se llame según Rafa.
Por mi primo.  Ese hombre que por fín ha acertado con una mujer, y que dice, que soy peor que él, y que da gracias porque yo sea su prima y no su primo.  
Por Lecha.  Qué apareció de repente.
Por las seis y media de la mañana.
Y por las risas co.
Ah, y por la chaqueta de Bea.

sábado, 21 de febrero de 2009

Neorural

En mi jornada de reflexión he estado pensando en volverme neorural. Sí, irme a un pueblo, no al mío claro, ese no cuenta.
Neorural. Dejar las teclas, los plenos y los canutazos e irme a cuidar vacas. A un pueblico con 25 habitantes, y encontrar el amor rollo granjero busca esposa, y tener 3 gallinas que pusieran huevos, y un gato, y un perro de caza, y un gallo, que pa chula yo, y regentar el bar del pueblo, e ir a la panadería a por el pan todas las mañanas en tacones con chandal, y sacar para el baile el vestido de lentejuelas y los domingos hacer paladín a la taza.
Neorural. Fuera de la ciudad, de las rayaduras de cabeza, de los atascos, de llegar tarde, de no ver estrellas, de respirar contaminado, de supermercados, de carne que sabe a plástico, de pan que no es de horno de leña...
Luego he mirado internet, y he visto la película "La ciudad no es para mí".
Y he decidido que seguiré jugando al euromillones.