Quiero que por obligación constitucional el día de tu cumpleaños sea fiesta.
Quiero, según me ha dicho mi becaria, que otro derecho constitucional sea que puedas besar al chico más guapo del mundo, al menos una vez en la vida.
Y si puede ser que el día de tu cumpleaños puedas besar a quien quieras.
Quiero que me regalen un carnet de conducir.
Y un piso. Sobre todo quiero despertarme y tener mi piso y mi hipoteca firmada. Aún con hipoteca.
Quiero una nintendo DS. Y la Wii para cuando tenga piso…
Y un anillo de Vitorio y Luchino
Y quiero unas sandalias.
Quiero también que me quiten de encima un muerto tremendo
Querría recibir un gran ramo de flores
Y una fiesta sorpresa
Querría un bolso, y una pulsera
Y unos pendientes preciosos que pegasen con el pelo corto y el largo
Querría multitud de cedés, y saber grabar canciones al ordenador de las que descargo con Spotify
Querría que me regalarán algún libro que me enganchará, me hiciera llorar, reír y soñar
Ir al Plata.
Navegar en barco en el Ebro
Desayunar en la ribera
No pasar calor
Dar un paseo en bici
Montar en el telesilla
Volver a ponerme mi vestido rojo
Quisiera que me regalarán un masaje, y mejor, que me lo hicieras tú…
Querría sentarme en un río y mirar pasar el agua, en algún lugar del Pirineo
Tostarme al sol tirada en alguna playa, pero unas pocas horas…
Querría un mp3… y encontrar por fín unos cascos para el móvil
Querría quitarme de encima un muerto muy grande
Y correr…
Ir al Teatro
Y a ver un musical
Y tener siempre alguien con quien ir al cine, aunque no sea miércoles.
Y viajar mucho…
Y sentirme Amélie por un rato, cómo antes…
Y tener un encontronazo, y un flechazo, y que alguien venga y me cuente un chiste malo
Y que me regalen un cuento
O una canción
Jugar un partido de fútbol con niños de cinco años y correr por la hierba
Y meterme en una fuente
Y dar otra vez un paseo por un jardín termal
Y tomar vermú contigo
Y bailar
Ir de verbena
Y no acordarme de algunas cosas, y no olvidar nunca otras
Y sentirme útil
Y saber a que huelen las nubes…
martes, 21 de julio de 2009
lunes, 20 de julio de 2009
Boda Raquel y Colmi 18.07.09
Sugus de vainilla.
No existen pero estoy segura de que ella, los ha probado.
Un día llame a Raquel, y le pregunte cuál era el sabor de su sugus preferido, era la excusa para saber que canción la recordaba a Colmi.
Y me dijo que de vainilla.
Y aunque no existen, no me extraña… y seguro que un día los probó, aunque no existan. Porque no conozco a una persona como ella. Nunca se rinde, nunca se da por vencida. Nunca la conocerán triste, y nunca, la verán llorar, hasta ahora, o caer.
Y esa chica, con la que de pequeña jugaba al descanso y a las muñecas, o a los bares… y así nos ha ido.
Con la que me sentaba los viernes por la noche detrás del frontón para ponernos al día, con la que recorría las fiestas de los pueblos, con la que cantaba a voz en grito las canciones de OT, Manolo García o Pastora Soler (es que ella hasta hace poco no conoció el cedé), o con la que siempre puedes contar… hoy se casa.
Un día, nuestro amigo Tanga, me dijo… la Reich tiene un ligue. Es dejay. Imagínense como me quede… Mi amiga aprovechaba mi ausencia por el Pirineo, para écharse un ligue y más, dejay. Y entonces, comenzaba esta historia.
La de la chica que soñaba con sugus de vainilla y el chico que soñaba con sugus de fresa, sabor corazón o cachirulo.
Vivían cerca y lejos.
Ella en un reino con dos torres gemelas y él en otro con una dama llamada Dolores,
Lejos y cerca.
Pero los caminos a veces se cruza, se entremezclan, se rozan y hoy estamos aquí.
Se juntaron y ya no hubo más noches a oscuras, los silencios se llenaron y las palabras se volvieron miradas.
Y por delante quedan momentos felices, quedan muchas risas como las que hemos vivido ya, o incluso mejores.
También quedarán momentos en que nos sentiremos débiles, confusos, inseguros, pero entonces, Raquel y Luis Angel, mirad al lado y veréis al otro…
Y en ese momento, estoy segura, que en algún lugar del mundo, en una fábrica de sugus, alguien logrará la fórmula perfecta del sugus de vainilla, o incluso, del sugus sabor corazón, sabor amor, como el nuestro y como el vuestro.
No existen pero estoy segura de que ella, los ha probado.
Un día llame a Raquel, y le pregunte cuál era el sabor de su sugus preferido, era la excusa para saber que canción la recordaba a Colmi.
Y me dijo que de vainilla.
Y aunque no existen, no me extraña… y seguro que un día los probó, aunque no existan. Porque no conozco a una persona como ella. Nunca se rinde, nunca se da por vencida. Nunca la conocerán triste, y nunca, la verán llorar, hasta ahora, o caer.
Y esa chica, con la que de pequeña jugaba al descanso y a las muñecas, o a los bares… y así nos ha ido.
Con la que me sentaba los viernes por la noche detrás del frontón para ponernos al día, con la que recorría las fiestas de los pueblos, con la que cantaba a voz en grito las canciones de OT, Manolo García o Pastora Soler (es que ella hasta hace poco no conoció el cedé), o con la que siempre puedes contar… hoy se casa.
Un día, nuestro amigo Tanga, me dijo… la Reich tiene un ligue. Es dejay. Imagínense como me quede… Mi amiga aprovechaba mi ausencia por el Pirineo, para écharse un ligue y más, dejay. Y entonces, comenzaba esta historia.
La de la chica que soñaba con sugus de vainilla y el chico que soñaba con sugus de fresa, sabor corazón o cachirulo.
Vivían cerca y lejos.
Ella en un reino con dos torres gemelas y él en otro con una dama llamada Dolores,
Lejos y cerca.
Pero los caminos a veces se cruza, se entremezclan, se rozan y hoy estamos aquí.
Se juntaron y ya no hubo más noches a oscuras, los silencios se llenaron y las palabras se volvieron miradas.
Y por delante quedan momentos felices, quedan muchas risas como las que hemos vivido ya, o incluso mejores.
También quedarán momentos en que nos sentiremos débiles, confusos, inseguros, pero entonces, Raquel y Luis Angel, mirad al lado y veréis al otro…
Y en ese momento, estoy segura, que en algún lugar del mundo, en una fábrica de sugus, alguien logrará la fórmula perfecta del sugus de vainilla, o incluso, del sugus sabor corazón, sabor amor, como el nuestro y como el vuestro.
domingo, 19 de julio de 2009
martes, 14 de julio de 2009
Así
Llevó unos días que me acuerdo más de ella.
Y noto el vacío. Los vacíos dicen que se llenan, y yo digo que a veces, a veces se llenan y a veces se vacían.
Noto que no está, pero también noto que es como si todavía estuviera.
Y no sé porque será pero me noto rara. y siento que algo me falta, y que me faltan muchas cosas, y que me sobran otras muchas.
Y te echo de menos.
Tanto, que a veces me tortura el vacío. Sí, ese que se llena.
Suspiro.
Y trago aire para llenar mis huecos vacíos.
Vacío.
Y necesito decir tantas cosas que no puedo, y diría tantas cosas que no dije y tantas cosas que nunca diré ni diría ni debería haber dicho.
Y te echo de menos.
Y me gustaría pensar que todavía nos queda algo... un último abrazo.
Siempre debería quedar el último abrazo.
Un derecho.
Un deber.
Una obligación.
Y aún así no olvido que le quiero. Y que siempre estará aquí. Aunque los días pasen, los vacíos se llenen o se vacíen. No se pueden evitar los recuerdos, ni la vida que has vivido, ni con quien la has vivido.
Te echo de menos, y te quiero, yaya.
lunes, 13 de julio de 2009
A veces, me puede la presión...
La presión de ser siempre perfecta, o estar perfecta. De sonreír, de reír, de hacer las gracias, de animar o levantar la fiesta. De tener conversación aunque no tengas ganas. De ser buena en todo. De ser la periodista. De ser lista. De saber estar. De bailar sin parar. De echar copas. De dormir poco. De vivir sin parar. De saber siempre que hacer. De escoger siempre el camino correcto. De saber siempre que decir. De escuchar. De callar. De decir disparates. De tantas cosas...
A veces me puede la presión...
Faltan cuatro días para la boda y sigo sin tener el texto que debo leer...
miércoles, 8 de julio de 2009
lunes, 6 de julio de 2009
Escapada
Una maleta de lunares.
Mi vestido piscinero.
La falda larga.
Chancletas.
Camisetas.
Algo mono para el viernes.
Algo mono para el sábado.
El kit para subir el domingo al cerro... si es que llego.
"Los hombres que no amaban a las mujeres"
El nuevo cedé de Bebe para cantar a voz en grito nada más despertar.
El portátil sin conexión a internet (o sí monty) para escribir algo pendientes, y no es una carta.
La crema factor 50 para la cara.
Unas zapatillas para coser de una puñetera vez (negocio a la ruina)
Pintauñas.
El mp3 para la piscina.
Muchas ganas de tirarme a la bartola.
Ganas de desaparecer de la ciudad y del asfalto lleno de vehículos.
Miles de cosas que hablar sin decir nada sentada en la orilla de la piscina.
Ratíllos de soledad.
Ratillos de silencio.
Ratos de sol y de risas.
Me voy cinco días al poblado... eso, sí son unas vacaciones...
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