martes, 10 de septiembre de 2013

El silencio

Cuánto tiempo vamos a estar así?
Así cómo?
Así sin hablarnos
No lo sé

Se giró. Ella miraba por la ventana como caían copos de nieve.

Y sabes qué es lo peor? Que mientras no hago más que pensar si te estarás riendo. Pienso a veces si sonreirías por esto o aquello

Lo peor es que a mí me pasa lo mismo.

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domingo, 8 de septiembre de 2013

Fue el verano de los reencuentros. De la calma. De los amigos. Los bailes y las risas. De no querer marcharse nunca y de saber donde esta tu sitio. 
El verano de los porqués, los caracoles, las risas, el ton de san Cristóbal y el escuchar te quiero tata. De los secretos, los ipad, las comidas con helado y los partidos de tenis con Luna.
Fue el verano de tirar palante. De coger impulso y no mirar atrás. De saber muchas cosas y de olvidar algunas otras. 
Fue el verano... Y lo que nos queda

lunes, 5 de agosto de 2013

He tardado unos días en escribir esta entrada para que mi cabeza y mi corazón escribieran a la par, y no uno por encima de otro.
Gracias por las charangas digitales. Por buscarme y encontrarme. Por soportar los 60 grados de mi casa. Por las casas llenas de globos y un rellano abierto. Por reutilizar los carteles de cumpleaños pasen los años que pasen. Por entretenerme aunque fuera sin lentillas. Por las mentiras piadosas. Por el esfuerzo. Por la espera. Por el vermú. Y el video de Bendita Bombi. Por estar. Por bailar y cantar. Por el mojito casero y una fiesta de cumpleaños con comida materna. Por el cuasi disfraz. Por los apegaos. Por el tuno que canta boleros. Por los reencuentros. Por el cariño. Por el esfuerzo de llamar a 70. Por mi teléfono de ruletilla. Y por el Principito. Por bailar el mismo cd hasta reventar. Por Leo. Por el amor y las frases demoledoras. Por compartir metidas de mano. Por el cari. Por cantar a voz en grito con mi amigo el tenor. Por demostrarme que cuando cumplí 30 estuvieron todos los que eran necesarios. Por demostrarme el cariño. Por que aprendí quienes están y por que aprendí alguna otra cosa, pero ellos ni siquiera se merecen estar en esta nota. Gracias amigos!

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lunes, 27 de mayo de 2013

Se agarra a su mirada. Como sí fuera el último recurso que tuviera. Como sí nada pudiera suceder allí dentro. Le toma la mano y se la acaricia. Besa su espina dorsal y le susurra un te quiero que se desvanece tan rápido como la luz al apagarse. De fondo suena una canción francesa que le recuerda lo que fueron y lo que podrían haber llegado a ser. Tiembla cuando su boca recorre ciertos huecos de su desnudez. Y el deseo se desparrama cuando llega a las partes de su cuerpo que esconde para todos menos para él. Sabe que tras ésta noche no habrá despedidas, ni te quieros a media luz, ni escapadas, ni desayunos en la cama ni bailes en el pasillo. Se acabarán las frases escondidas en los rincones, los nudos en la garganta, la falta de aire al respirar, los reproches tapados en el primer café de la mañana, los silencios prolongados y las ganas de tocarnos sin tocar. Cuando suelte tu mano. Y borre tus besos, recoja mis miedos y mis temblores, apague la luz, salga por la puerto y cuando pierda tu mirada. Cuando cierre la puerta me habré ido para siempre. Tal vez para nunca. 

miércoles, 15 de mayo de 2013

Y todo se quedo así... Como un inmenso vacío

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miércoles, 1 de mayo de 2013

De mes en mes

Es el tiempo que escribo.  Por que las cosas van cambiando.  A veces son deprisa.  Tanto que ni siquiera te da tiempo a asimilarlas o a comprenderlas.  Otras veces son cambios lentos.  Casi imperceptibles.  Y esos son los que ocurren ahora.
Va cambiando lo que te quise.  Lo que te quiero.  Lo que te querré.  Y la decepción le quita el espacio al orgullo.  Y lo que es peor, la indiferencia se acerca.
Mientras, se me eriza el pelo cuando él me toca.  Cuando simplemente me roza.  Y una mariposa sale volando de su cabeza para posarse sobre la mía.  Entonces comienzan los miedos. Los temblores y los sueños de cabecera.
Me da igual que no me quieras.  De verdad.  Y cada vez más.
Me da igual que no me hayas querido.  Es cierto  Y no volverá a dolerme.
Me da igual que no me vayas a querer.  Así es.  Y no siento ya la herida.
Lo único que quizá me duela, es llegar a pensar, que yo misma tenía razón: que te ibas a cansar aunque no lo creyeras y que me has utilizado para tapar los huecos y llenar los miedos que te acechaban de noche.

lunes, 1 de abril de 2013

Imagina

Imagina que alguien quiere que te enamores. Y que esa sensación que creías perdida y que pensabas nunca volvería aparece. Y piensa que por una vez prefieres comprobar el final antes de adelantarlo, que por una vez prefieres el sabor del beso aunque lo rodee la herida. Imagina que vuelve esa ese revoloteo de las mariposas en el estómago e imagina que por una vez no les arrancas las alas. Imagina todo eso. Y ahora... Corre y sal a la calle.