lunes, 27 de mayo de 2013
Se agarra a su mirada. Como sí fuera el último recurso que tuviera. Como sí nada pudiera suceder allí dentro. Le toma la mano y se la acaricia. Besa su espina dorsal y le susurra un te quiero que se desvanece tan rápido como la luz al apagarse. De fondo suena una canción francesa que le recuerda lo que fueron y lo que podrían haber llegado a ser. Tiembla cuando su boca recorre ciertos huecos de su desnudez. Y el deseo se desparrama cuando llega a las partes de su cuerpo que esconde para todos menos para él. Sabe que tras ésta noche no habrá despedidas, ni te quieros a media luz, ni escapadas, ni desayunos en la cama ni bailes en el pasillo. Se acabarán las frases escondidas en los rincones, los nudos en la garganta, la falta de aire al respirar, los reproches tapados en el primer café de la mañana, los silencios prolongados y las ganas de tocarnos sin tocar. Cuando suelte tu mano. Y borre tus besos, recoja mis miedos y mis temblores, apague la luz, salga por la puerto y cuando pierda tu mirada. Cuando cierre la puerta me habré ido para siempre. Tal vez para nunca.
miércoles, 15 de mayo de 2013
miércoles, 1 de mayo de 2013
De mes en mes
Es el tiempo que escribo. Por que las cosas van cambiando. A veces son deprisa. Tanto que ni siquiera te da tiempo a asimilarlas o a comprenderlas. Otras veces son cambios lentos. Casi imperceptibles. Y esos son los que ocurren ahora.
Va cambiando lo que te quise. Lo que te quiero. Lo que te querré. Y la decepción le quita el espacio al orgullo. Y lo que es peor, la indiferencia se acerca.
Mientras, se me eriza el pelo cuando él me toca. Cuando simplemente me roza. Y una mariposa sale volando de su cabeza para posarse sobre la mía. Entonces comienzan los miedos. Los temblores y los sueños de cabecera.
Me da igual que no me quieras. De verdad. Y cada vez más.
Me da igual que no me hayas querido. Es cierto Y no volverá a dolerme.
Me da igual que no me vayas a querer. Así es. Y no siento ya la herida.
Lo único que quizá me duela, es llegar a pensar, que yo misma tenía razón: que te ibas a cansar aunque no lo creyeras y que me has utilizado para tapar los huecos y llenar los miedos que te acechaban de noche.
Va cambiando lo que te quise. Lo que te quiero. Lo que te querré. Y la decepción le quita el espacio al orgullo. Y lo que es peor, la indiferencia se acerca.
Mientras, se me eriza el pelo cuando él me toca. Cuando simplemente me roza. Y una mariposa sale volando de su cabeza para posarse sobre la mía. Entonces comienzan los miedos. Los temblores y los sueños de cabecera.
Me da igual que no me quieras. De verdad. Y cada vez más.
Me da igual que no me hayas querido. Es cierto Y no volverá a dolerme.
Me da igual que no me vayas a querer. Así es. Y no siento ya la herida.
Lo único que quizá me duela, es llegar a pensar, que yo misma tenía razón: que te ibas a cansar aunque no lo creyeras y que me has utilizado para tapar los huecos y llenar los miedos que te acechaban de noche.
lunes, 1 de abril de 2013
Imagina
Imagina que alguien quiere que te enamores. Y que esa sensación que creías perdida y que pensabas nunca volvería aparece. Y piensa que por una vez prefieres comprobar el final antes de adelantarlo, que por una vez prefieres el sabor del beso aunque lo rodee la herida. Imagina que vuelve esa ese revoloteo de las mariposas en el estómago e imagina que por una vez no les arrancas las alas. Imagina todo eso. Y ahora... Corre y sal a la calle.
martes, 19 de marzo de 2013
Los 19s de marzo
Los 19 de marzo suelen ser días de inpass y de cambios.
Un día así que llegué a cumplir mi sueño. Me reecontre con la radio. Con la magia. Con la vida. No todos los sueños salen como uno quiere y a veces hay que seguir luchando. Y eso mismo es lo que nos hace seguir.
Luego llegan las crisis y en una volví a encontrarme con lo que me gusta. Se cayeron planes y me dedique por entero día y noche a un caso. Sin tregua. Y fui feliz.
Un 19 como hoy me he dado cuenta de que el ciclo acaba. De que nada será igual. Y de que todo ha muerto. Incluso retiramos a los buenos periodistas. Como si andaramos sobrados...
Un día así que llegué a cumplir mi sueño. Me reecontre con la radio. Con la magia. Con la vida. No todos los sueños salen como uno quiere y a veces hay que seguir luchando. Y eso mismo es lo que nos hace seguir.
Luego llegan las crisis y en una volví a encontrarme con lo que me gusta. Se cayeron planes y me dedique por entero día y noche a un caso. Sin tregua. Y fui feliz.
Un 19 como hoy me he dado cuenta de que el ciclo acaba. De que nada será igual. Y de que todo ha muerto. Incluso retiramos a los buenos periodistas. Como si andaramos sobrados...
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sábado, 16 de marzo de 2013
Para ella no era díficil aquello de escribir.
Lo hacía a diario.
A ratos y constantemente.
Despierta y dormida.
Escribía en papeles de propaganda, en la libreta que llevaba en el bolso, en la servilleta del bar donde tomaba café por las mañanas, en el brik de leche, en los rollos de papel del water, en cuerpos desconocidos y en bocas que había querido.
No le era díficil escribir. Lo prefería a tener que hablar.
Pero no podía enfrentarse a ése folio en blanco.
Te tenía delante y se bloqueaba.
Por eso le costaba tanto tener que rellenar aquella historia.
Lee en nuestra boda. Escríbenos algo.
Y la carga le pesaba como una cadena perpetúa.
¿Cómo podía escribir de amor alguién que ya no creía en la palabra?
¿Cómo podía escribir de amor alguién que no amaba?
¿Cómo podía escribir de amor a dos personas que se quieren si ni siquiera había sido capaz de escribirtelo a ti?
Lo hacía a diario.
A ratos y constantemente.
Despierta y dormida.
Escribía en papeles de propaganda, en la libreta que llevaba en el bolso, en la servilleta del bar donde tomaba café por las mañanas, en el brik de leche, en los rollos de papel del water, en cuerpos desconocidos y en bocas que había querido.
No le era díficil escribir. Lo prefería a tener que hablar.
Pero no podía enfrentarse a ése folio en blanco.
Te tenía delante y se bloqueaba.
Por eso le costaba tanto tener que rellenar aquella historia.
Lee en nuestra boda. Escríbenos algo.
Y la carga le pesaba como una cadena perpetúa.
¿Cómo podía escribir de amor alguién que ya no creía en la palabra?
¿Cómo podía escribir de amor alguién que no amaba?
¿Cómo podía escribir de amor a dos personas que se quieren si ni siquiera había sido capaz de escribirtelo a ti?
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