viernes, 6 de febrero de 2009

Así así, así te quería

(no es mía, pero ojalá...)


Digamos que había llegado a la certidumbre de que el amor era algo de lo que uno puede prescindir para vivir. 

Mejor dicho: había descubierto que prescindir del amor era justamente lo que me permitía vivir

jueves, 5 de febrero de 2009

miércoles, 4 de febrero de 2009

Un brindis

Ayer entreviste a una enferma de cáncer.  Es una más.  Bárbara.  Tiene 44 años y hace seis le diagnosticaron un cáncer de mama.  Es un ejemplo más de lo que para mí, son los héroes anónimo de esta sociedad.  Un millón y medio de personas en nuestro país han superado la enfermedad y viven con ella.  Héroes anónimos, de los de verdad.   Ella cada 12 de febrero brinda con champán, porque es el consejo que le dio su ginecólogo.  Yo, hoy, brindo por ella, por mi abuela, por Maricarmen, y por muchos otros... a todos, pura vida.

A veces...

A veces, cuando camino por la calle, cuando miro por la ventanilla del autobús, cuando doy vueltas a un café o cuando me pierdo por la ribera del río, me preguntó que es lo que más echo de menos de entonces.  De cuándo él estaba.   

¿Quieres saberlo?

A parte de todo lo que me gustaba... de hablar con él, de reírme, de reír, de reír, de hablar, de pensar, y de reír otra vez...

¿Qué echó de menos?

¿Lo qué más?

¿Quieres saberlo?

Lo que más echo de menos, es ir al cine.   Ya nadie me lleva.

martes, 3 de febrero de 2009

Culpa mía

Sé que todo sigue ahí, discutiendo en tu interior... pues sí.   Entono el mea culpa porque por fín se me ha aparecido la solución... tengo la culpa de todo.  
Tengo miedo a sufrir.  
La culpa de toda esta historia, de las historias sicotrónicas que me suceden, es mía.   Mía, porque soy la persona a la que más miedo del mundo da una relación.  Soy la persona que cuando quiere a alguién es incapaz de decir ciertas cosas, sus palabras se ahogan en la garganta y soy incapaz de emitir sonidos (sí a pesar de hablar hasta por los codos).   Soy la persona que más miedo pasa en la vida, pese a que sepa que para vivir hay que arriesgar.  Por eso, arriesgo, hago cosas, vivo, siento, disfruto, pero llega un momento en que me pierdo, me pierdo, me pierdo, y me vuelvo a perder.  Porque no puedo tratar que la gente sepa lo que quiere cuando yo misma no lo sé.   No sé lo que quiero.  No sé a donde llegar.  No sé entender muchas cosas.  
Dicen que cuando tiene un problema lo primero es reconocerlo, pues no.  Cuando uno tiene un problema, lo que debe hacer no es reconocerlo, el problema ya lo tienes, lo que tienes que hacer es buscarle solución, pero... y si yo no quiero buscar a solución??

Hoy dejo una canción que lleva acompañándome unos años.  Me la descubrió Manolo, una tarde en Cadena 100.  Cerró la puerta, me dijo siéntate, y me dijo, escucha.  Escuché.  Y
 estuve a punto de llorar.  Porque la letra, para mí es un himno.   Lo fue entonces.   Lo fue cuando meses después me fui a Jaca y cuando las penas entraban por las rendijas del alma y los hombres grises me acorralaban, la ponía a toda leche en mi buhardilla con encanto.   Ahora, todavía hoy, lo es.

NO ME CANSO... Ana Torroja

Estoy desnuda al amanecer
en este último piso abuhardillado
No sé si ponerme a cien
o darme una tregua en el lavabo

No tengo dinero para el tren con destino tus brazos
Necesito aire en el pulmón del cielo de tus labios

La ventana ha cedido al sol que me aporta calor
y algo de pena
No queda nada de alcohol
quién fuese Cristo en la última cena

No sé si mandarte una postal
tatuada de ilusiones
o imaginarme un carnaval, con aires de tu nombre

Mi corazón babea a popa
No sé donde esta mi ropa 
la habré perdido junto al miedo

No me canso de quitarme el sombrero
Cuando llueve por mojarme las canciones
Y no me daré cuenta en esta puta vida
que lo que yo quiero es llenarte tus rincones

No me canso de mirarte a la cara
No me canso de vivir en escenarios
Y no hay más adversarios que tú y yo de espaldas
que el amor son tres flores que se riegan a diario

Mis pupilas siempre tienen sed
y son sobre tu espalda enredadera
todo lo que quiero ver
son las aguas  que inundan tus mareas
y todas las lágrimas son sal
del mar de tus recuerdos
y todas las páginas están heridas de tus besos

Mi corazón varea a popa...

No sé dónde está mi ropa
la habré perdido junto al miedo

lunes, 2 de febrero de 2009

Segunda parte.

- ¿Qué has hecho hoy?
- Poco.  Ha sido un día, sin más, vacío.
-  No hay días vacíos.
-  Pues éste lo ha sido.        (silencio)   Bueno, me he regado un cedé.
-  Eso está bien.  Para llorar.
-  No.  Para cantar.   Y tal vez llorar, tal vez reír.
-  ¿Sentiste el vacío?
-  Más que nunca a última hora de la tarde.
-  ¿Y qué sentiste?
-  Escalofríos.   Todavía los siento si lo recuerdo.
-  ¿Qué vas a hacer?
-  Nada.
-  ¿Esperar?
-  Creo que ya no.  Ni eso.  Ni esperaré.  Creo que se acabó.
-  ¿El vacío?
-  No.... el tiempo detenido.

domingo, 1 de febrero de 2009

Los hombres

Escribiría hoy muchas cosas aquí sobre el amor y los hombres y las mujeres y el amor y todo junto.   Pero para muchas personas de mi alrededor, este domingo, ha sido triste.  Un domingo triste, sobre todo, porque muchas veces no nos ponemos de acuerdo.   No llegamos al mismo lugar a la vez, al mismo tiempo, con el mismo deseo u objetivo.   Es un día triste porque hay tios que no se hacía donde están mirando.   No sé cómo hay tios que pueden dejar escapar a mujeres como mi amiga... que ni en varios siglos se les volverá a aparecer una así delante.  Pero claro, el juicio es rápido y fácil... y en el fondo, todo lo que tiene que ver con los sentimientos es difícil de explicar y menos aún seré yo quién lo haga.  Porque al final, todos sufrimos por igual yo lo ví el miércoles y lo he visto hoy.