martes, 9 de septiembre de 2008

El Plata


Hace unos días estuve en El Plata. Gran lugar con grandes amigos y grandes grandes grandes risas. Fue una gran noche. Incluso entramos en El Plata de manera clandestina, por la puerta de detrás... Gracias Nacho. Aquí dejo una viñeta del Dani que me ha encantado, la he robado de su blog.... http://www.holasoydanigarcianieto.com/


lunes, 8 de septiembre de 2008

¿A ALGUIÉN LE SOBRE POR AHÍ UN POQUITO DE ILUSIÓN?


La chica entra a la heladería, fuera en la calle está lloviendo:
-  Hola (dice el tendero)
- Hola, responde ella mientras mira los sabores de la vitrina.   Quería un helado de... hoy no quiero hablar con nadie.
Él la mira:
- ¿Mediano o grande?
-  Grande.
Pasan los minutos, y él pone el helado.  Se lo tiende, y ella lo mira.
- Éste no es lo que te he pedido...
-  Ya... es sabor a... tienes una sonrisa muy bonita.
Ella sonríe, y se lo lleva.


El mundo está lleno de momentos en los que un desconocido te puede salvar.  En los que un pequeño momento puede cambiar tu vida.  En los que cualquier tontería puede hacerte recapacitar y decidir otra cosa.  

domingo, 7 de septiembre de 2008

No soy euromillonaria

No soy euromillonaria, pero por un momento ayer pensé que me habían tocado 500.000 euros. Era un premio de los de segunda o tercera categoría (mira, como el Real Zaragoza) y que había tocado en Zaragoza. Toda mi ilusión efímera se marchito cuando descubrí que el boleto había sido sellado en la Carretera de Madrid, también pensé que mis amigos loteros me habrían avisado si hubieran dado un premio de tal envergadura.
A lo mejor voy a canjearlo y me han tocado diez o doce euros, vete a saber... en todo caso me podría comprar unos pendientes, un cuaderno, o una caja de ibuprofenos.

La verdad es que soñé que si me tocaban los 88 millones de euros iba a ir a hablar con Marcelino (Iglesias) para comprarle la radio por unos treinta millones de euros, incluso menos, pero chico, era por derrochar; luego me compraría un piso, y jubilaría a mi madre, y realizaría una gran fiesta para todos mis amigos.

Pero mi verdadero sueño es tener una librería. Una librería especializada en libros para niños, donde leería y contaría cuentos a los niños, y tomaría café con sus madres. Con los padres divorciados y guapos intercambiaría mis mejores novelas mientras tomabámos unos gintonics. Ese es mi sueño... ay, a ver si me acerco a la lotería y echo unos euros en el euromillón!!!!!!!!!

viernes, 5 de septiembre de 2008

Pensando

¿Qué es más difícil querer sin querer o dejar de querer?
Estos días estoy pensando mucho en esto.  No sé que es más fácil ni que es más difícil.   
Querer sin querer.  Querer cuando no te quieren.   Querer cuando tienes que callar lo que llevas dentro.  Querer en el vacío, en la soledad, en el silencio.  Querer sin poder gritar lo que llevas dentro.  Querer sin poder sentir las caricias, extrañando unos labios que no están contigo, y recordando una manos que ya se han ido.  Querer cuando el otro no te quiere.
Dejar de querer.  Vivir con alguien a quien has dejado de querer.  Sentir que ya no hay castillos en el aire ni palabras que compartir.  Vivir sin comprender donde se quedo la pasión, los besos.  No entender como los silencios se adueñan de los días que antes estaban llenos de complicidad.
No logro entenderlo porque creo que de las dos maneras se sufre.  De distinta manera, pero se sufre.   Tal vez sea, porque como ayer me dijo Kiko, el amor es como la felicidad, son sólo momentos.  Tal vez, o tal vez, como dice Felipe, el desamor produce borrachera.
No lo sé.  Sólo sé que a veces las palabras se agolpan en la garganta sin poder salir.  Que a veces quisieras ser otra persona, estar en otro lugar y vivir otra vida.   A veces quisieras desaparecer, olvidar, dejar de estremecerte al pensar y dejar de sentir los recuerdos.   A veces quisieras poder escoger el camino, dar marcha atrás y recorrer otro trecho que no te conduzca a esa persona o que te aleje de ella.  A veces quisieras poder entender lo que sucede alrededor.  A veces quisieras poder anestesiar el momento, el dolor, las palabras que son duras de entender.  A veces quisieras no querer, a veces quisieras ser querido, a veces quisieras olvidar que quisiste, a veces quisieras querer a otro y no al que quieres, a veces quisieras ganar en un terreno que se lleno de derrotas sin sentido.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Más semana vista

Yo no sé de ostras, pero se cena de puta madre.

Er Titi al Rafita o el Rafita al titi no recuerdo

Yo creo que a ti, bien limpico también se te follaba.

Los mismos personajes

Y la de mi amigo Paco:
Aunque te joda, soy un rapsoda

Semana vista

Dios es amor, con pelos alrededor

Lo importante en la vida es el dinero y la jodienda

Frases de mi gran amigo Er Titi.

lunes, 1 de septiembre de 2008

Por pensar tengo un millón de cicatrices

Este verano varias personas de mi alrededor lo han pasado mal.  Ingresos, hospitales, sentimientos... muchos y variados motivos han suscitado las situaciones.  Pero la realidad, es que no soporto ver sufrir a según que personas.
Además, intento ayudar, pero la mayoría de las veces no sé que decir ni que hacer para ayudar a los que más me importan.  Supongo que os pasará a muchos, pero cuánto más quiero a alguién más difícil me es decir las cosas que siento.   Tampoco soy quien para presionar, porque cuando a mí me pasa algo durillo o me siento una mierda o tengo una de esas crisis que a todos nos atacan, prefiero desaparecer unos días que llamar a algún amigo.
Y estos días, bueno, más bien hoy, he vuelto a pensar en los trenes que a lo largo de este año he dejado pasar.  Han sido dos.  Uno al comienzo y otro este verano.  No nos damos cuenta de lo que tenemos hasta que lo perdemos.  Lo que cada día tengo más claro es que está vida es para
 disfrutarla, porque son cuatro míseros días.
Es tan fácil decir las palabras, escribirlas, o soltarlas, pero tan difícil actuar.  Pero eso sí, el único objetivo, el final, y el que a todos nos une, es buscar la felicidad.  Es complicado, raro de conseguir, pero más sencillo de lo que nos creemos.
Por el camino, seguro, nos sentiremos solos, creeremos que en la vida no hay nadie capaz de pasar más de tres meses a nuestro lado, que la vida nos odia, que algún tuerto intenta jodernos el camino, que no hay una dirección que nos indique por donde debemos ir, que las palabras se agazapan en nuestras mentes y nunca salen por la boca, que el frío se cuela en invierno por nuestros huesos solitarios, y que en verano tenemos miedo a bajar a la playa sin nadie a quien abrazar.   Tenemos miedo a que el café de la mañana siempre sea con nosotros mismos, que el libro que nos hace llorar nunca tengamos con quien comentar, que no podamos reír con alguién viendo esa película, que no podamos comprar ese jersey que nos recuerda tanto a él, que no haya bancos para compartir, ni paseos para charlar, ni puentes imaginarios que tender al otro.  Pero lo cierto, es que si giras la cabeza, si por un momento dejas de mirar tu ombligo, si te paras y haces que tu mirada miré en la misma dirección que tu cerebro, que tu corazón y que tu garganta, comprenderás que el camino de la felicidad está ahí fuera, y que hay que intentar recorrerlo.  ¿El obstáculo?  Muchas veces, nosotros mismos.