lunes, 20 de julio de 2015

No se reconoce en su cuerpo. Y busca en manos y labios que desconoce. Como si los recuerdos fueran las venas y la sangre los olvidos. 

jueves, 9 de julio de 2015

Cogió la botella de tequila y tiro el cuarto de líquido por el fregadero. Entonces no fue consciente. Pero cuando a los días te vio pasar al otro lado de la cristalera, lo comprendió. Era como un exorcismo. Tal vez el fantasma hubiera dejado huella pero ya no estaba la presencia. Por esa fregadera se fueron muchas cosas. Algunas buenas y otras malas. Como la vida. Como las historias. La nuestra. La tuya. Y la mía. 

martes, 7 de julio de 2015

Me gustaría enamorarme. Y eso es bueno. Porque lo echo de menos. Y así, no te echo de menos a ti.

lunes, 15 de junio de 2015

Y entonces le dijo: yo creo que nunca podré volver a dormir con alguien. Compartir el espacio. La almohada. No girar como quiero. No estirarme. El arrebullo de la sabana. Tirar la colcha al suelo.
El chico la beso. La abrazo con todas sus fuerzas. Se quedaron dormidos. En la misma cama. Bajo la misma manta. Con la misma almohada.

miércoles, 10 de junio de 2015

Los días de lluvia abre un libro y lee junto a la gran ventana del salón. Le salpican algunas gotas en el rostro o las manos, y sonríe. Ha estado hibernando, como los osos. Y se siente fuerte. Esta derribando los muros y ha conseguido domesticar a los miedos. Los fantasmas ya no la hacen temblar. Camina más erguida, y aunque hay cosas que echa de menos, ha besado sin parar desde que se quitó las tiritas. No entiende ciertas cosas. La poesía de los sueños la persigue. La rodean los para siempre que dijo y los nunca que dejó escapar. Ahora te miraría de perfil... Pero ella, es de las que mira de frente. Cierra el libro. Y escucha a lo lejos: no siempre las cosas son como deben ser. 

lunes, 25 de mayo de 2015

He sentido muchos lugares como si fueran mi casa. A unos he vuelto, a otros no. A algunos tengo miedo de hacerlo. Y a otros me encantaría. A algunos no puedo acercarme. Y luego, estás tú, y todos los demás.

viernes, 15 de mayo de 2015

A veces el cierzo le hace acordarse de Ella. De querer coger el teléfono y marcar ese número que nunca borrara de su memoria. De decirle que todo va bien y que la echa de menos. Que la lucha sigue y que no se rendirán jamás. Que los han querido hacer menos libres. Que los besos se escapan y las sonrisas se esconden, pero que la luz sigue brillando. Que la quiere todavía. Que siempre la querrá. Y que no hay nada que perdonar ni olvidar. Que sigue aquí, en pie, y que es feliz.