sábado, 16 de enero de 2010

Tan y tan pequeña

Me hago mayor, y mientras, me siento tan y tan pequeña.  
Tan pequeña, que quisiera recostarme en tu regazo y olvidarme hasta de respirar.  
Tan pequeña, que temo comenzar a llorar y ahogarme en el mar de dudas que me rodea.
Tan pequeña que sólo oiga tus susurros.
Pero no es así.  
Me pareció ganar una batalla que aún no había comenzado.
Creí que la vida me rodeaba, que por fín llegaba una tregua, que ser feliz también era posible.
Tan pequeña.  Tan y tan pequeña.
Y mientras tanto, me hago mayor.
Atrás quedarás los veranos de juegos, los cuentos, los paseos, crecer, aprender, soñar y vivir.
Lo mejor de todo, que seguirás aquí.
Junto a mí, cómo ahora.
Mientras escribo estas líneas, y las lágrimas asoman por mi mirada.
Ahora me hago mayor, mientras tú, te haces pequeña.  
Tan y tan pequeña.
Casi como un susurro.


A ella...

Cosas...

En mi etapa de 2010, he estado limpiando papeles de encima de la mesa, y en un cuaderno han aparecido un par de "vomitonas" de palabras... aquí las dejo.

Lo ridículo de las despedidas;
decir adiós, cuando querías decir, nunca me iría.
Responder ciao.
Cuando se quiere decir, quédate.
Hablamos, para esconder un, 
por favor, llámame.
Venga, hasta luego.
Para camuflar un no te vayas,
o te tendré que salir a buscar.


Ir y venir.  Volver.  Llegar y estar.
Permanecer.
Empezar y acabar.  Fin.   Principio.
Nacer.  Morir.
Los hospitales son lugares llenos de esperanzas
y desesperanzas.  Sueños rotos.
Proyectos.
Los hospitales están cargados de silencios, 
de voces, de susurros, de gritos.
Silencio.
Fantasmas.
Los hospitales están marcados por lágrimas.
Historias.  Reencuentros.
Los hospitales quiebran los caminos, y otras veces, 
los bifurcan.
Hola.  Adiós.  Principio.  Final.
Comienzo.  Acabar.  Elegir.  Luchar.  Vivir.


"Por qué tenemos tanto miedo los humanos a decir lo que sentimos?"

martes, 12 de enero de 2010

-  Te vuelvo a echar de menos.
-  Lo sé.
-  Querría contarte tantas cosas, y tengo miedo.
-  No lo tengas.  La vida es así.
-  Lo sé.  Pero me ahoga.
-  Eso no es malo.  Eso es que lo quieres.
-  ¿Y si no sé querer?  ¿Y si no sé quererle cómo se merece? ¿Y si él no me quiere?
-  Si é no te quiere, dejará escapar lo mejor que le había pasado nunca.  Y si no sabes quererle, él te enseñará.  Y sí sabes querer.  Lo haces a diario.
-  Te echo de menos.
-  Es porque me quieres.  Y nunca se te pasará.

sábado, 9 de enero de 2010

A veces, enciendo las luches de noche,
para no verme envuelta en mis propias tinieblas.

martes, 5 de enero de 2010

Un 5 de Enero de hace ya muchos años, casi demasiados jejeje... unos amigos de mis padres me llevaron al aeropuerto a recibir a los Reyes Magos.
Recuerdo perfectamente el momento en que tras la cristalera vi como bajaban del avión.  Después, Melchor, mi Rey Mago, me dio un beso en la mejilla derecha y no me quise lavar ese lado de la cara durante semanas.
También en casa una vez vi a Papa Noel.  Yo le esperaba tras la esquina del pasillo que iba al salón.  Él siempre dejaba los regalos bajo el árbol de la entrada.  Y ahí me aposté.  No sé cuántas horas estaría, pero lo vi.  Lo cuento siempre.  Y lo sé.  Porque tengo la imagen graba en mi retina.  Yo en la esquina y Papa Noel dejando los regalos en el pasillo.  Me volví loca.  Lo vi marcharse.  Y salí de mi escondite.
Y es verdad.  Y el que quiera que se lo crea, y el que no, no.  Pero yo, lo vi.

domingo, 3 de enero de 2010

Sensaciones


Hay sensaciones que se repiten.  Cómo amaneceres que ya hemos visto o cómo capítulos de los simpson que echan sin parar en navidad.
Sensaciones como está.  La de sentir que me ahogo. Que algo nace.  Que algo me da miedo.  Que me penetra.  Que tengo escalofríos.  Que ando pérdida. Que el mundo no es mundo si no está.  Que las lágrimas se mezclan con la risa.  Que tienes miedo.  Y que no sabes muy bien si algún día las palabras podrán salir de tu garganta.
Hay sensaciones que se repiten.
Una y otra vez.
Con el paso de los años.
Cuando crees que ya no las volverás a sentir.  Cuando ya ni las recuerdas.
Reaparecen.
Hay sensaciones, que se repiten, y que tal vez no deberían acabarse nunca.

viernes, 1 de enero de 2010

A la Rebe in the city no se le daban bien las nocheviejas.  No soportaba llevar tacones.  Ni las gafas con nariz de plástico.  Ni los matasuegras.  Pero le encantaban el confeti y hacer volar con un soplo las serpentinas.
Los 31 siempre marcaban finales.  Y a veces, comienzos.
Las botellas de champán se descorchaban para despedir un 2009 que a ella le había traído la paz.  Pero las noches esconden siempre resquicios de dudas, de quizás, de por qués... y se había perdido otra vez.  Ella lo achacaba al vestido de lentejuelas y a las medias que se le caían continuamente.  No hubo chistes inventados.  Ni hubo brindis al sol.  Había abrazos.  Y canciones con final feliz.  Y en lugar de que a las doce campanadas una carroza la recogiera en casa, dejo los tacones tirados en el bar y se subió a la bici.  Pedalear con el aire en la cara, a las ocho de la mañana, en minifalda, no tiene precio.  Y sino, que le pregunten al conductor del autobús que sonrío al verla pasar.
Y no sabía porque no había sido una más aquella noche.  Porque todo el mundo vino a contarle alguna historia que en un día uno de enero carecía de importancia para ella.  Porque algunos sacaron su peor disfraz para la primera noche del año.  Quizás los sueños se les habían quedado pequeños, o quizás no sonrieron con las campanadas de Telecinco, o se atragantaron con las uvas.
Ella, la Rebe, las cambio por doce almendras. Hacía años que había retado al destino.  Antes había algo rojo, un anillo en el champán, velas, clavo, incienso, deseos... ahora no había nada.  Todo lo que tenga que venir, vendrá, bueno o malo, vendrá.  Ella decidió tentar al destino una vez más.  Sin recetas, sin deseos, sin tradiciones.  Sonriendo.  Y riendo.  Sobre todo para sus adentros.  Porque pese a las nieblas, a los océanos, a que no estuvieras, a que no quiera que estés, a que estés pero no estés, a que me acuerde, a que me olvide, a que me engañes... siempre, quedará La Rebe in the city.