Cuando el alma sonríe, el miedo tiembla.
Y yo me cansé de temblar. Pero hay miedos que se repiten sin parar, como esas viejas series de la tele.
Me cansé de tener miedo y de temblar.
Nunca me cansó de sonreír. Y menos de sonreírte.
jueves, 4 de noviembre de 2010
martes, 12 de octubre de 2010
Milagros
No dejo de pensar en ella.
Ya me lo advirtieron.
Y ella me hizo creer en los milagros un día como hoy, un 12 de octubre.
Andaba en el hospital, y según los médicos, se nos iba...
No había muchas esperanzas, y ese pilar, fue triste.
Hasta que tras unas cuántas horas de directos en la tele, llame para ver cómo estaba.
Había reconocido a mi primo entre los cientos de militares que desfilaban en el Día de las Fuerzas Armadas en Madrid.
Y verlo, la revivió.
Hoy, en Chile, también hay milagros. En unas horas, si todo va bien, un minero saldrá de nuevo a la superficie. 69 días a 700 metros bajo tierra.
Hay cosas que te hacen pensar que quizá, todavía este mundo, pueda sorprendernos para bien.
Ya me lo advirtieron.
Y ella me hizo creer en los milagros un día como hoy, un 12 de octubre.
Andaba en el hospital, y según los médicos, se nos iba...
No había muchas esperanzas, y ese pilar, fue triste.
Hasta que tras unas cuántas horas de directos en la tele, llame para ver cómo estaba.
Había reconocido a mi primo entre los cientos de militares que desfilaban en el Día de las Fuerzas Armadas en Madrid.
Y verlo, la revivió.
Hoy, en Chile, también hay milagros. En unas horas, si todo va bien, un minero saldrá de nuevo a la superficie. 69 días a 700 metros bajo tierra.
Hay cosas que te hacen pensar que quizá, todavía este mundo, pueda sorprendernos para bien.
miércoles, 6 de octubre de 2010
Soñar
miércoles, 29 de septiembre de 2010
Tenía todavía tanta arena de playa en las orejas que había olvidado escuchar. Cuando se la quito volvió a sonar aquella canción. Y unos sentimientos bailaron por su corazón. Decidió salir a bailar a la calle, y la Rebe in the city se descubrió a sí misma, sentada bajo un puente, mirando el rayo de sol que reflejaba justo en aquel segundo sobre la piedra beis de la orilla.
Había intensificado tanto su deseo de ser feliz, que se le había olvidado serlo con casi cualquier cosa. Pero volvió a reír. Y al mirar alrededor, volvió a comprobar que casi todos nos preocupamos de lo mismo, que todos sufrimos por cosas parecidas, y que por mucho que caigas, siempre te puedes levantar. Uno se levanta a diario, y caer, sólo lo hacemos a veces.
Entonces, se levantó y comenzo de nuevo a andar por la orilla.
Había intensificado tanto su deseo de ser feliz, que se le había olvidado serlo con casi cualquier cosa. Pero volvió a reír. Y al mirar alrededor, volvió a comprobar que casi todos nos preocupamos de lo mismo, que todos sufrimos por cosas parecidas, y que por mucho que caigas, siempre te puedes levantar. Uno se levanta a diario, y caer, sólo lo hacemos a veces.
Entonces, se levantó y comenzo de nuevo a andar por la orilla.
martes, 28 de septiembre de 2010
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