lunes, 17 de octubre de 2016

Hubo un tiempo que me querías.
Y a veces sigo pensando que lo hubo.
Y hasta que lo hay.

domingo, 25 de septiembre de 2016

Hay gente que se te escapa entre los dedos...

sábado, 17 de septiembre de 2016

Tal vez habría sido más fácil escribir un mensaje. Tragarme el orgullo. Limpiarme las heridas. Sacudirme el polvo. Pero aquí sigo. Echándote de menos.

martes, 23 de agosto de 2016

Hubo un tiempo en que nos encontrábamos. Recorríamos las mismas calles, como si uno fuera oliendo al otro. Un tiempo en el que andábamos encontrándonos. En el que compartíamos el camino y seguía tus pasos como las olas en la arena. Los granos de fina arena se esparcieron por el viento. Se esparcieron tanto que, ahora, recorro las calles sin encontrarte. Tal vez sean los recuerdos, que ocupan todos los huecos de mis calles, de mi alma, de mi vida. O tal vez sea el sinsentido. La tristeza. El desengaño. Que ahora ocupan todos los espacios. Ya no te encuentro. Ya no me buscas. Ya no nos recordamos. 

viernes, 29 de julio de 2016

Odiar es de flojos
Amar es de valientes

jueves, 7 de julio de 2016

A veces querría que nunca hubieras existido. No echarte de menos. No haberte conocido.
A veces querría que jamás me hubieras besado. Que no quemaran mis labios al echarte de menos. Que no sintiera tu vacío.
A veces querría haber permanecido lejos. No haberte tocado ni curado. No haber soñado a tu lado.
A veces querría haber dejado que me quisieras. Haber dejado que no. Haberte dejado caer.
A veces el silencio me duele. El alma me quema. Y la garganta me ahoga. A veces te recuerdo en un libro, una palabra o un paisaje. A veces querría que jamás me hubieras encontrado.

domingo, 12 de junio de 2016

Cuando te fuiste murieron las plantas y me arranque tiras de piel cual serpiente. La casa era una cueva oscura y sombría, y yo era un reflejo de mi misma. Abstraída y miedosa, lo que nunca fui.
Cuando te fuiste sentí que corría detrás de ti, pero me quede pequeña y agazapada. Pasaba por nuestras calles con miedo a que me asaltarás.
Cuando te fuiste dejaste un arañazo en mi alma que de vez en cuando sangra. Y busco lenguas que lo limpien como el agua oxigenada. 
Dejaste un nudo que hay días que me ahoga tan fuerte que ni respiro. Lo hago para que no me oigas, ni me huelas ni me veas.